Sí, tu cliente ideal es un héroe, pero no tiene poderes supernaturales

Todo el mundo insiste en que tienes que encontrar a tu cliente ideal.

Te dicen que si no afinas tu puntería no vas a vender.

Pero aunque tú lo sabes perfectamente, no te gusta la idea.

Te da miedo perder oportunidades.

Y eso es normal.

Le sucede a muchos.

Lo que ocurre es que además de ese terror a “lo que podría haber sido pero no fue”, la mayoría de empresarios no acaban de entender el concepto del “cliente ideal”.

¿Cómo lo sé?

Porque como Asistente Virtual una de mis funciones es intentar conectar con los clientes potenciales de mis propios clientes.

Y cuando les pregunto a qué tipo de público estamos apuntando, pocos lo tienen claro.

Que si estoy esperando un trato con el Corte Inglés que lo va a cambiar todo, que si mi único objetivo es trabajar con Amazon…

El mito del Súper Héroe.

Esperan que llegue el día cuando un Súper héroe con capa roja les rescate del sufrimiento interminable que viven día a día en su negocio.

Que un Corte Inglés o un Amazon les saquen de ese suplicio.

Esperan, esperan, y siguen esperando, a expensas de los otros muchísimos clientes con los que podrían estar trabajando.

Porque ellos lo que quieren es el gran libertador.

Cuanto más grande y económicamente poderoso, mejor.

El que les jubile a los 35 años.

Algunos lo consiguen, no creas.

Y un día, tras mucho esperar, ese cliente tan anhelado llama a la puerta.

Pero se quedan aturdidos.

Porque el Cliente Ideal no es lo que ellos creían.

Más que un súper héroe, es un villano.

Y en breve empieza a estrujarlos y a imponer sus propias condiciones:

Me pagas a 120 días.

Entonces te ves con la necesidad de ir a buscar un crédito, pero cuando termina el proceso te das cuenta que al pagar los descomunales intereses te has comido todo tu beneficio.

Y el tema suma y sigue….

¡Ah! Y para qué mencionar la que se lía cuando el “cliente ideal” no habla tu idioma (no es que hable en otra lengua, sino otro lenguaje)

Un absoluto desastre que en muchos de los casos acaba por hundirlos a nivel económico y personal.

Si el cliente ideal no es un súper héroe que nos saca del suplicio diario, ¿quién es?

Pues es aquel que consigue encontrar la solución perfecta a su problema o necesidad gracias a los servicios o productos que le brinda tu empresa.

Lo bueno del cliente ideal es que está más que satisfecho con tus productos y/o servicios porque solucionan perfectamente su problema o necesidad, y por lo tanto, no te va a generar ningún tipo de inconvenientes.

Al contrario, ni va a discutir tus precios, ni se va a retrasar en los pagos.

Incluso va a difundir lo bien que lo haces y lo útiles que son tus productos en todas las redes sociales.

Y sobre todo: tu cliente ideal, va a llamar a tu puerta una y otra vez sin que tú le tengas que convencer.

La cuestión es, ¿cómo le encuentras?

Porque tal y como lo describo yo, parece un ser que es habitual, un ciudadano de a pie como cualquier otro.

Pues sí, lo es.

Entonces:

¿Cómo encuentras a tu cliente ideal?

Te lo comentaba ya en Sé Único: Propuesta de Valor.

Cuando definas tu Propuesta Única de Valor sabrás exactamente a qué grupo demográfico, profesional, socioeconómico, etc. le solucionas un problema.

Entonces, tienes que afinar. Y para afinar bien, necesitas una herramienta imprescindible:

La empatía.

Tienes que llegar a conocer al cliente mejor que a sí mismo.

La empatía requiere que tú entres en esa conversación que ya tiene lugar en el corazón del cliente. Tienes que conocer su manera de pensar, ver, hacer, y sentir.

Sus temores.

Sus ilusiones.

Su día a día.

Lo que le motiva.

Lo que le tienta.

Lo que le frustra.

Lo que valora por encima de todo.

¿Qué cómo lo consigues? ¡Escúchale!

Tienes que intentar convertirte en el alma gemela de tu cliente, conocer todos sus movimientos, sus inquietudes, su entorno, etc.

Y entonces, plantéate ¿qué beneficios y ventajas aporta tu producto o servicio a ese tipo de cliente tan específico?

¿Le estás ahorrando tiempo? ¿Dinero? O tal vez estés ayudándole a mejorar su salud. ¿Le resuelves algunos de sus problemas cotidianos? ¿Le entretienes? ¿Mejoras sus relaciones?

Piensa cómo los beneficios de tu producto o servicio pueden mejorarle la vida de ese cliente ideal.

Y sobre todo ten presente que lo que esa ventaja intrínseca de tu oferta es tan importante para él o ella hoy, puede que deje de serlo en seis meses.

Por eso, tienes que revisar el perfil de tu cliente ideal y modificarlo si fuese necesario, en cada fase de crecimiento en la que te encuentres.

Porque tu cliente ideal, como tú, es humano.

Y eso es lo que tiene de bueno.

Puede que no te jubile mañana, pero tu cliente ideal estará a tu lado a muy largo plazo. Cuando lo encuentres recuerda: Fidelízalo!

¿No tienes tiempo para identificarlo? Yo te ayudo!

Ponte en contacto conmigo: !Sí, hoy mismo, no esperes!

No dejes que la falta de definición de tu cliente ideal afecte a tu empresa.

 

 

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