Sé que son muchas las veces que te cuestionas a ti mismo.

¿Estoy cobrando demasiado por mis servicios?

¿Y si los bajase un poco más?

¡Seguro que mis clientes me lo agradecerían!

Estamos en época de “semi crisis”…

Al fin y al cabo, ¡eso es lo que está haciendo mi competencia!

¡Cuidado con ese razonamiento lógico!

Como Asistente virtual y Online Business Manager, he visto muchos empresarios caer en la tentación de competir por precios bajos.

Y, los resultados en la mayoría de los casos no han sido positivos.

¿Por qué?

Te lo cuento a continuación:

Por qué te interesa competir por calidad

Primero ten presente que, es todo cuestión de percepción.

Y es todo cuestión de valor.

A la mayoría de nosotros, no nos importa pagar precios excesivamente caros por un producto o servicio concreto si se nos convence de que tiene un valor especial o y si se nos presenta de manera distinta.

Los famosos magos Penn y Teller, lo demuestra:

Te cuento en qué consiste “el experimento” de Penn y Treller

Estos magos norteamericanos ocultan una cámara en un restaurante de lujo.

El sofisticado maître de agua, cuyo trabajo consiste exclusivamente en promocionar agua “boutique” embotellada a los comensales, les presenta un menú con 6 distintos tipos de agua.

Supuestamente, cada una de estas marcas proviene de los más cristalinos arroyos del mundo.

Una de ellas, en concreto, llega a su mesa, les dice, desde la cumbre de Mount Fuji.   

En realidad, cada botella proviene de la manguera del jardín del restaurante.

¿Cuál es el precio de cada botella de agua en este menú?

Aproximadamente unos 7-8€.

¿Qué opina la gente?

La gente se cree lo que el maître les cuenta y acaban por comprar esta agua de precio descomunal.

El mensaje está claro: los consumidores estamos dispuestos a pagar más por un producto determinado si se nos presenta en el formato adecuado, en el entorno adecuado.

La prueba la tienes en Starbucks.

El gigante del café norteamericano está desarrollando un tipo de Café Premium que tiene intención de vender a $12.

Con énfasis en Premium.

Porque esa es la palabra mágica que va a hacer posible que ese café sea un éxito en sus tiendas de todo el mundo.

Es pura psicología.

Y con todo esto, lo que quiero decir es que, si subes los precios, no vas a provocar un éxodo de clientes hacia tu competencia.

Además, puedes estar seguro de que tus clientes sienten mucha más lealtad hacia ti de lo que te imaginas.

Malone y Fiske, autores de The Human Brand argumentan que la calidez del servicio y la destreza son las características que crean una marca ganadora.

Apple y Starbucks son dos ejemplos clarísimos.

Un portátil de Apple te cuesta el doble y el triple que un portátil de cualquier otra marca.

Un café de Starbucks, como hemos visto, puede llegar a costarte hasta diez veces más que un café en el bar de tu barrio.

Pero, a estas dos empresas se las conoce por su excelente servicio al cliente y sus productos superiores.

Y aunque Apple y Starbucks, seguramente son la opción más cara en sus respectivos mercados, la experiencia de sus clientes siempre suele ser excepcional.

Una encuesta reciente demostró que la tasa de lealtad del iPhone de Apple era dos veces más alta que la tasa de lealtad del cliente de la siguiente marca con la tasa de lealtad más alta.  

Entonces, y por experiencia como asistente virtual que ha visto a muchos empresarios caer en la trampa de los precios bajos, te recomiendo que, la evitas a toda costa, y que intentes, por el contrario:  

  1. Diferenciarte con una marca exclusiva,

  2. Darles valor con tus productos y servicios,

  3. Ofrecer calidad superior

¿Por qué?

¿Por qué insisto en que no compitas por precio en el mercado?

Por qué no te interesa competir por precio

Porque mantener precios bajos significa sacrificar recursos.

Y, eso, a su vez, significa tener que recortar tus campañas de Marketing.

Bajar tus precios también hace que el cliente asocie tus productos en su mente con algo de poca calidad.

La reputación de tu empresa puede sufrir.

Y una vez bajado el precio, al cliente le va a costar mucho volver a comprar al precio anterior porque en su mente, se habrá creado una barrera psicológica.

Lo que te interesa es aumentar continuamente el valor percibido y el valor añadido de tus productos o servicios.

No disminuirlo.

Además, ten presente que tú vas a tener que luchar mucho más.

El estrés se sumará porque te resultará difícil llegar a tus metas económicas.

Y más cuando la competencia siga tus pasos y empiece a bajar también sus precios.

¿Conclusión?

Si las cosas se ponen un poco difíciles, no bajes tus precios.

Aumenta tus niveles de calidad.

Desmárcate por tu excelencia en el servicio de atención al cliente.

Diferénciate con tu historia.

Reinvéntate, si es necesario.

Reinventa tus productos.

Lanza productos innovadores.

Deja el trabajo que te distrae de los objetivos más importantes de tu negocio en manos de una asistente virtual, y céntrate en desarrollar productos y servicios espectaculares.

Ponte en contacto e infórmate de cómo mi equipo de asistentes virtuales puede ayudarte a conseguir tus objetivos de negocio ¡sin tener que bajar tus precios o causarte problemas cardiovasculares!

Te espero.

 

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