Contratar a alguien para delegar labores que llevas tú haciendo hasta ahora, no es nada fácil.

Al fin y al cabo, fuiste Tú, el hombre o la mujer orquesta, quien diseñó esas tareas de cero.

Eres tú el que las hace cada día.

A tu manera.

Y ahora que tu negocio va viento en popa, ¿tienes que dejarlas en manos de otr@s?

Las dudas te asedian.

¿Sabrán hacerlo bien?

¿Tendrán los conocimientos necesarios?

¿Puedo confiar en ell@s?

¿Derribarán lo que tanto he tardado en crear?

Todas esas dudas, son muy normales.

Tu negocio es tu bebé.

Te encanta verle crecer…

Te sientes muy satisfecho cada paso que da…

Pero, le proteges con todo el fervor del mundo.

Pero el día que tu bebé dejar de andar y se pone a correr, necesitas ayuda.

Necesitas a alguien de confianza que os coja por la mano a los dos (¡sí, a ti también!) y os haga sentir seguros.

Necesitas una asistente virtual

Si hace tiempo que me sigues, no hace falta que te explique qué puede hacer por ti una asistente virtual.

Si empiezas de cero, que sepas que son muchas las tareas con las que una asistente virtual te puede ayudar (¡demasiadas para enumerar aquí):  

  • Gestionamos tu agenda
  • Gestionamos y actualizamos la bandeja de entrada de tu correo
  • Gestionamos tu marketing digital y tus redes sociales
  • Gestionamos tus blogs y los comentarios de tus lectores
  • Gestionamos tus servicios de atención al cliente
  • Recibimos y realizamos llamadas
  • Nos ocupamos de tu contabilidad
  • Hacemos investigación de mercado
  • Nos comunicamos con tus proveedores
  • Mantenemos tus sistemas en orden

Etcétera, etcétera, etcétera….

¿Te imaginas el cariño que podrías dedicarle a tu bebé sin tener que estar respondiendo a tu bandeja de entrada constantemente?

¿Sin tener que estar al teléfono las 24 horas del día?

¿Pudiendo dedicarle todo el tiempo del mundo a ayudarle a crecer “sano y feliz”?

Así que, no te preocupes.

Incorporar una asistente virtual a tu equipo no tiene más que beneficios.

Aún y así, permíteme responder algunas de las dudas que, por experiencia, sé que sigues teniendo:

Pero ¿puedo confiar mi negocio a una AV que no conozco de nada?

Como en cualquier relación, la base es la confianza.

Y la confianza, lleva tiempo.

Sin embargo, hoy en día, puedes conocer a un profesional a través de las evaluaciones de otros clientes.

Infórmate sobre su modus operandi, su personalidad, su manera de comunicarse, su pasión por el trabajo y/o su eficiencia preguntando a otros clientes y leyendo sobre ellos.

Recuerda que hoy en día no hay secretos.

Si una asistente virtual se toma la gestión de un negocio a la ligera, se sabrá.

Si no obtiene los resultados que promete, se sabrá.

Y si no respeta tu negocio como debe hacerlo, se sabrá.  

Y, ¿ya sabremos cómo comunicarnos estando tan lejos?

La distancia es lo de menos.

Tantos yo, como los miembros de mi equipo trabajamos de manera no presencial.

Todas sabemos lo importante que es mantener a nuestro cliente informado y nos volcamos en informarle constantemente de los pasos llevados a cabo para gestionar sus proyectos.

Estamos convencidas de que esa es una de las bases de una buena relación con nuestros clientes: dialogar con respeto, informarles de nuestro progreso y mantener los canales de comunicación siempre abiertos.

¿Cómo sé el trabajo que está haciendo mi Asistente Virtual?

Estoy convencida (y mi experiencia profesional no deja de demostrármelo) de que si a una persona se le informa y se le forma correctamente acerca de cómo debe hacer su trabajo y le das libertad para que lo lleve a cabo, el resultado es mucho mejor que si estás micro-gestionando cada paso que dé.

Dicho esto, entiendo que, como propietario de un negocio, tú tienes que saber el trabajo que se hace y por el que pagas.

Por eso, siempre recomiendo usar un programa de gestión de tareas como Asana o Trello que te permiten saber lo que se está haciendo, quién lo está haciendo y si se hace en el plazo de tiempo determinado.

Sé que delegar es algo aterrador.

Pero, el día que te atrevas a dar el paso final y decidas externalizar las tareas que tú no deberías estar haciendo, ese día te sorprenderá (muy gratamente) encontrarte con una cantidad de tiempo considerable que podrás invertir en el crecimiento de tu negocio.

Por fin.

¿Miedo superado?

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